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Carmelo Panella. El histórico enólogo de Bodegas López.


Por Descorchados

Compartimos con ustedes la entrevista sobre el Estilo López.

Bodegas López, cuatro generaciones de pasión por el vino.


Por Guarda 14. Vinos y placeres

Te invitamos a conocer más sobre el Estilo López.

Extracto Revista Entorno Económico · ABRIL de 2017

Por Jorge Bossio

Entrevista a Eduardo López.

A menos de un a帽o de cumplir sus primeros 120 a帽os de vida, Bodegas L贸pez sigue proyectando sue帽os. Eduardo L贸pez, cuarta generaci贸n de esta empresa familiar analiza la marcha de la industria y a su propia empresa.

Eduardo López: "El sector no está cayendo, está mutando"

“En las comidas probamos todos nuestros vinos porque nos gusta seguir de cerca la evolución de nuestros productos”, asegura Eduardo.


Eduardo López es la cuarta generación de la familia, desde aquel 1898 cuando el bisabuelo, José López Rivas, llegado de Málaga con una tradición vitivinícola, comenzó a elaborar vinos a partir de cepas propias. Hoy es una de las bodegas más importantes de la Argentina.


Tanta cantidad de años ¿qué es lo que asegura?
Nos da una gran visión de futuro de las tres generaciones anteriores. A pesar de los 120 años, estamos pensando nuevas actividades, nuevos productos. Estar planificando cómo permanecer en el mercado, ver lo que el mercado quiere y como decía mi abuelo, “alguna cosa habremos hecho bien” para estar tanto tiempo vigente.


¿Qué los guió?
La consigna fue mantener la calidad del producto, con una buena relación precio-calidad, y ese es el concepto que hemos conservado siempre, y hemos aprendido que esta consigna se defiende como política de Estado de un gobierno. Elaboramos productos clásicos, y siempre fuimos fieles a nuestro estilo y no por un capricho, sino porque lo hacemos por convicción. Este es un negocio y tiene que ser viable. Somos la única bodega con productos clásicos y vigentes.
También es importante destacar que es una empresa familiar. Somos de las pocas bodegas que tienen una vida familiar directa comenzada por nuestro bisabuelo. Papá sigue activo y somos cuatro o cinco de la familia. Hay una quinta generación, aunque todavía no hay nadie trabajando. Lo que sí hemos hecho es un protocolo familiar tratando de que todos se sientan parte de la bodega. Después se irá viendo cuáles son las necesidades de la empresa y veremos quiénes son los más capacitados.


El año que viene cumplen esos 120 años. ¿Qué tienen pensado?
Vamos a elaborar un Monchenot 120 años, marca que tiene un paragua de productos muy amplio. Estamos pensando que Monchenot cumple 60 años de la marca, que es muy representativa y con un respaldo de calidad que hemos mantenido. Ampliar ese paragua lanzando un Monchenot 5 años, cosecha 2012 un poco más joven.


Hablemos de la industria. ¿Cómo analiza la caída de las ventas que registran las estadísticas?
Es cierto que cada vez se consume menos vino, pero es de mayor calidad. Hace veinte años los argentinos tomábamos 60 litros per cápita, pero era vino común. Hoy estamos en 25 litros pero de una calidad y valor agregado mayor. Si uno analiza la facturación del sector ha crecido mucho. Los gustos cambian y la cerveza ha aumentado bastante, pero es más bajo que en muchas partes del mundo. No son competencia con el vino, porque uno cena con vino. Hoy tenemos espumantes dulces que sirven como aperitivo. El sector no está cayendo, está mutando. El que haga un vino de baja calidad, se queda en el camino.


¿Cómo ve la macroeconomía con respecto a la actividad?
Cambiaron muchas variables que nos habían complicado la existencia. La importación de productos que no hacemos acá. En Italia se especializan en máquinas de embotellado y Francia en elaboración de buen vino. Eso se mejoró mucho, podemos importar corchos naturales de los mejores lugares. También hubo mejoras con la exportación y el ingreso de divisas. Falta que se negocien aranceles de importaciones de otros países más competitivos, como lo hace Chile. Hay economías regionales que no son importantes para la facturación total, pero sí para estos lugares. Internamente tenemos algunas trabas logísticas que tenemos que mejorar, porque si no, dejamos de ser competitivos. Poner un contenedor en China es más barato que llevar el vino a Buenos Aires.


¿Y el vino mendocino?
Tenemos en general una calidad de vino muy buena, comparándolo con cualquiera. Hay posibilidades de crecer en el mercado externo. Para hacerlo, hay que ir a buscar mercados afuera y competir con las bodegas muy importantes.

EXTRACTO DE REVISTA VINICIUS · Número 33

Por Alejandro Maglione

Entrevista a Carlos López junto a sus hijos Eduardo y Carlos en la Casona de la bodega

Don Carlos Alberto López, titular de las Bodegas López, donde se produce, entre muchos otros, el icónico vino nacional Montchenot, es un hombre arisco para las entrevistas. Vinicius tuvo el privilegio de conversar con él en Mendoza, su lugar en el mundo.

Don Carlos López

En general toda su familia tiende al perfil bajo, porque los hijos que lo acompañan en la gestión de la bodega tampoco son de andarse mostrando mucho.

Nos encontramos en la vieja casa familiar, dentro del predio de la bodega en Mendoza. Una edificación de estilo español donde la familia vivió por muchos años. Y nuestro entrevistado recuerda: “Originalmente todo esto estaba rodeado de viñedos. Vivíamos a campo abierto...”.

Carlos López nació en Buenos Aires en 1936. Estudió Agronomía, y en 1958 se fue a Mendoza a seguir el destino familiar.

A la hora de casarse, eligió a una porteña, María Isabel Laurenz, con quien tuvo cinco hijos: Alejandra, Carlos Alberto, Eduardo, María Isabel y Virginia, que le dieron 16 nietos.

En 1962 se hizo cargo de la bodega. De sus cuatro hermanos, el paso del tiempo hizo que quedara como socia suya únicamente su hermana mayor, Martha López de Naveira, de quien dice: “Somos más que hermanos, somos amigos; nos llevamos muy bien...”.

Expresa su amor por los toneles de madera que se ven por toda la bodega. Acá los toneles los cuidamos como si fueran de oro.

Siente que se haya perdido el consumo del denominado “vino común”: “Nosotros teníamos ‘El Vasquito’, un vino que hasta se llegó a vender en tetrabrick. Pero al consumo del vino común lo mató el horario laboral corrido. Al no tener la gente la pausa para ir almorzar a su casa, dejó de consumir vino en la forma en que lo hacía”. Y agrega: “Eran años de los denominados vinos finitos porque su calidad era muy buena”.

Su familia no solo estaba volcada a la industria bodeguera. Fue dueña del Banco Regional de Cuyo, del cual fue presidente durante 27 años.

Compartiendo la mesa con nosotros, estaban sus hijos Carlos y Eduardo, su yerno Gustavo Bauco -casado con su hija María Isabel-. Carlos López se confiesa consumidor compulsivo de chocolate. Declara su amor por los viajes, amor que comparte su mujer, y cabeceando hacia sus hijos que lo flanquean en la mesa dice: “Hoy mis jefes son estos dos”. Que viene a significar que la gestión de la bodega ya pasó de manos, cosa que uno sospecha que no es tan cierta. De esta forma, vienen a ser la cuarta generación que se pone al frente del negocio que fundara su bisabuelo José Gregorio López Rivas.

Durante muchos años fue un activo tenista y esquiador, ahora lamenta no practicar estos deportes.

En ningún momento lo abandona el buen humor, y deja que sus invitados compartan ese aire de bonhomía que se respira en el ambiente familiar.

Me intereso por el secreto de la solidez de la bodega a pesar de los años turbulentos que pasa frecuentemente la industria, y me confiesa: “Por ejemplo, Carmelo Panella es el enólogo de Montchenot desde el primer corte en 1966. Además nos concentramos en tener muy bien atendidos a nuestros 3000 clientes, con una flota propia de distribución”.

Habíamos comenzado poco antes del mediodía y ya estaba atardeciendo.

Carlos López, como buen anfitrión y patriarca, me acompaña hasta la camioneta que me lleva de regreso. La ultima mirada lo mostró en la verja, saludando, con la familia al lado.

EXTRACTO DE DIARIO EDICION NACIONAL · 06 DE MAYO DE 2013

Por Mariana Fojo

Entrevista a Eduardo López Laurenz en la IV Edición de López de Punta a Punta donde adelantó los próximos lanzamientos de Bodegas López.

Se realizó la Cata de punta a punta donde se presentó un nuevo vino blanco Dulce Natural

López: El nombre de una de las bodegas más antiguas y prestigiosas de la Argentina

La cercanía con el cliente y con el consumidor es la gran apuesta de Bodegas López en estas catas.

Bodegas López realizó el pasado 25 de abril una cata de productos, allí Eduardo López Laurenz, director de la firma, dialogó con Edición Nacional.

¿Por qué organizan esta cata de productos?
Esta es la 4ª feria que hacemos, que llamamos de Punta a Punta porque mostramos todos nuestros productos. Hay 41 productos de Bodegas López donde nuestros clientes y el consumidor final pueden probar todo lo que quieran, desde el más económico como el Vasco Viejo, hasta el Montchenot, todo.

¿Y va creciendo?
Sí, la primera que hicimos fue sólo un día, y después dos, y seguramente la próxima ya sea de tres días.

¿Cuáles son los productos nuevos este año?
Tenemos para este año dos productos nuevos. Uno que lo estamos presentando acá, es el López Dulce Natural, que es un vino elaborado con torrontés y moscatel, es de una graduación baja, 8,5º y 68 g de azúcar. Es un vino muy fácil de tomar, dulzón, fresco, para un segmento de público que se está iniciando en el consumo de vino, y para muchos de aquellos que no toman vino y a los que les gusta tomar algo un poco dulce.

¿Por qué pensás que en los últimos años hay tanta oferta de vino dulce?
Es un nicho de mercado que viene creciendo mucho. Y el dulce creo que nos gusta a todos, para después de comer, para un aperitivo, incluso hay mucha gente que come con Coca Cola, y puede almorzar con un vino dulce... Si el mercado se desarrolla es porque hay mucha gente a la que le gusta. En principio fue una apuesta que hicimos y la verdad es que hoy estamos muy conformes con el producto logrado. De hecho las botellas se bajan como agua, y vamos a tener, creo, una aceptación muy buena. A partir del 15 de junio lo estamos lanzando al mercado, y esto es como una pre-presentación del producto.

¿Y el otro producto?
Nosotros este año cumplimos 115 años. Estamos trabajando sobre la presentación final de nuestro Montchenot 115 años. Te puedo tirar como primicia que va a ser una cosecha 1988, que ha sido dentro de todas las cosechas nuestras guardadas, la que más nos ha gustado. Es un vino que tiene 25 años, 15 años de botella. Creemos que va a ser uno de nuestros vinos más top. Realmente estamos muy contentos sobre cómo evolucionó la botella en estos 15 años.  

ENTREVISTA A RANDALL VARGAS CHAVARRÍA · 10 DE Abril DE 2011

A continuación el periodista y director de Deportes Repretel, Randall Vargas Chavarría, comparte su opinión acerca del vino Montchenot Gran Reserva 10 años cosecha 1999.

Tres uvas en una botella

PARA LOS BUENOS MOMENTOS. Montchenot Gran Reserva diez años Cosecha 1999, es una combinación extraordinaria de selectas uvas de Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec. Además tiene el sello legendario del tiempo que sólo Bodegas López puede brindar.

En el tema del vino, ante tanta nueva oferta concentrada, sigue siendo casi el único de alta gama que respeta un estilo. Es equilibrado, es muy expresivo, elegante, tiene ese carácter frutal maduro bien evolucionado con toda la complejidad del tiempo y tiene un final caramelizado.

En boca entra seco de cuerpo medio con paso suave, sedoso y redondo. Taninos pulidos en armonía con una acidez elegante y balanceada. Sabor que recuerda la nariz y el final persistente de mermelada de frutos rojos.

Lo compro y lo consumo en el mismo lugar con dos ambientes, restaurante Terruño al almuerzo y en su bar Actitud Buenos Aires en Plaza Itscazú, en alguna reunión o en una cena más informal. Me gusta acompañarlo con carnes, indudablemente, un bife de cuadril o un churrasco de entraña.

Lo que más recuerdo y lo que más me atrae de este vino es ante todo la compañía, siempre son buenos momentos con mi familia y mis amigos. Por supuesto lo tengo en mi casa, es el “chineado”. Ahí lo ofrezco con frecuencia a mis invitados.

Soy fanático del Tempranillo, del Pinot Noir pero definitivamente de este Montchenot Gran Reserva 10 años, cosecha 1999, es por mucho el mejor vino que he probado. Recomiendo decantar al menos 30 minutos antes de disfrutarlo.

EXTRACTO DE LNR La Nación Revista · 18 de abril DE 2010

Por Sabrina Cuculiansky

A continuación, entrevista realizada por la revista de LNR La Nación Revista a la tercera y cuarta generación de una familia unida por la pasión y por los grandes vinos.

Aferrados a la tradición

Con una producción que esquiva las modas, Bodegas López sigue elaborando vinos para la masa consumidora nacional. Sus responsables explican el fenómeno.

Ellos vienen de la historia de la vitivinicultura mendocina de fines de 1800, cuando don López llegó desde España y plantó las primeras vides. Hoy, luego de cuatro generaciones con el vino, se mantienen fieles a su estilo, que es el elegido por millones de argentinos en todo el país. Ellos son los López de la Bodega que inmortalizó desde El Vasquito hasta el Montchenot.

Son lo que La Cumparsita al tango electrónico, lejos de todas las modas vitivinícolas, pero con la última tecnología. Son los clásicos del mundo del vino local, ese que mucha gente prefiere y al que tantos otros siempre vuelven.

Para refrescar la memoria: el Rincón Famoso y el Vasco Viejo son de ellos; el López blanco y tinto obviamente también. En la escala ascendente cuenta con jóvenes varietales en sus líneas Casona López y Xero, y un poco más arriba llegan los clásicos Chateau Vieux y Montchenot, vinos que cuando salen al mercado ya tienen una estiba en botella de más de 9 años.

Sin embargo, para los hermanos López (Eduardo y Carlos, actuales figuras en la cotidianidad de la bodega) es cosa de todos los días: es lo que hacía su abuelo, lo que hizo el tío Federico, lo que hace Carlos Alberto, su padre. A este recordatorio de botellas están faltando varias, incluidas los espumantes integrados por líneas como López o Montchenot. También se les sumó un primo de alta gama, el Federico, el único que trabajan con el método champenoise.

Otra de las grandes novedades es su nuevo centro de visitas para recibir a los 30.000 turistas mensuales. Construyeron un edificio lindero con la bodega que alberga un salón de exhibición y degustación, otro para eventos, y, en el subsuelo, un increíble auditorio hi-tech y confortable. Este lugar comunica, a través de túneles, con las cavas más antiguas de la bodega. Para los fanáticos de sus vinos, allí hay colecciones de

Rincón Famoso 1969, López tinto 1970 y, en la colección privada, botellas que vivieron la historia, como el Chateau Vieux 39 Gran Reserva.

El estilo de los vinos López es inconfundible y los adeptos se vuelven casi religiosos a la hora de elegirlos. Hay bordelesas y toneles de miles de litros del año 1900, y ese es el diferencial de la elaboración con madera de la bodega.

Así como es una de las bodegas que llega a miles y miles de argentinos, ya que su perfil es absolutamente local, también hace mella en los corazones mendocinos porque acompaña al pueblo del vino en sus celebraciones, especialmente con los carros y las fiestas que auspicia para la vendimia.

EXTRACTO DE LNR La Nación Revista · ENERO DE 2010

Por Sabrina Cuculiansky

La periodista y crítica de restaurantes, vinos y artes visuales de LNR La Nación Revista, siempre en la búsqueda de novedades y las tendencias gourmet, mantuvo una entrevista con los señores Carlos Alberto López y sus hijos Carlos y Eduardo López Laurenz. A continuación un fragmento de una cordial charla.

Vinos y carnes de tradición

“Los vinos deben ser bebibles”

Las afirmaciones corresponden al carismático y conocedor de los caminos del vino mendocino Carlos Alberto López. Hijo de Federico y nieto del fundador de Bodegas López, José López Rivas, inmigrante español de Málaga que elaboró y comercializó los primeros vinos en cascos de roble en 1898.

“Si ves las mesas del restaurante, en las que toman los vinos modernos, no se terminan ni una botella entre cuatro” - me explica  mientras degustamos tiernos cortes  de carne en El Mirasol de la Recova - ”en cambio, con los vinos elaborados a la manera de antes, una mesa de cuatro se toma por lo menos dos botellas”, concreta con seguridad el actual Ceo, y presidente de Bodegas López.

Todo esto compartido con su hijo Eduardo, que junto a Carlos (el otro hijo varón), continúan con la tradición bodeguera de la familia. Y, para no faltar a la verdad…la botella del Gran Reserva Montchenot 15 años, decantada con una hora de anticipación, tocó fondo antes de terminar el último bocado.

Junto con Eduardo coinciden en que muchas técnicas de elaboración de hace más de diez años, que fueron defenestradas por la adicción a las barricas, hoy vuelven a estar en boga.

Pero nada de esto se toma a la ligera  - y menos un empresario del vino - cuando se tiene capacidad para producir 40 millones de litros y sacan anualmente 15.000.000.

El encuentro fue de lo más pedagógico y entretenido acompañado por los platos que salían en el punto justo y sin ninguna demora desde la cocina y la parrilla.

Se terminó el vino, había que seguir la tarde pero en breve estaré por Mendoza para conocer el nuevo centro de visitas de la bodega de 1700 metros cuadrados de esta bodega que inmortalizó El Vasquito.

Extracto Revista Entorno Económico · Número 45 Agosto de 2009

Carlos López, el hombre al frente de la centenaria bodega, dialogó con Entorno Económico. La historia, los cambios, el proyecto de futuro.

Bodegas López: más de cien años en manos de una tradicional familia

Los herederos de una pasión

Carlos López pertenece a la tercera generación de la familia bodeguera, y hoy de alguna manera, el patriarca de la familia, pese a la avanzada extranjera sobre la vitivinicultura desde la década del 90 –y que no se detiene–, mantiene en pie uno de los últimos baluartes tradicionales. Porque es cierto que descendientes de bodegas tradicionales de Mendoza luego de vender comenzaron nuevos emprendimientos, pero López sigue siendo López no sólo en su historia, en su lugar, en su geografía, sino también en sus vinos, lo que en este mundo vitivinícola moderno parece una verdadera hazaña.

El bodeguero no sólo cultiva vides de excelencia sino también un bajo perfil marcado, y prefiere dejar en mano de sus hijos el desafío de seguir renovándose, creciendo en mercado pero sin perder la esencia ni el perfil de sus afamados y exitosos vinos.

Por eso, su diálogo con Entorno Económico parece una rareza periodística, que merece ser compartida con nuestros lectores, como en una buena película, sin cortes.

Sería interesante que para comenzar nos cuente qué recuerda de su abuelo, su padre, y los comienzos de su vida en la bodega; cuándo empezó a hacerse cargo de ella...

Cuando murió mi abuelo, yo sólo tenía 12 años. Tengo un recuerdo muy grato, dado que vivían con mi abuela en el departamento de arriba donde vivía yo, y prácticamente los veía todos los días.

Comencé a trabajar en la bodega en 1958; mi padre ya tenía 60 años. Él fue mi maestro.

La transición fue muy paulatina, y sin darme cuenta, estaba a cargo de la empresa, siempre bajo su tutela.

¿Cómo fue la transición de su abuelo a su padre, y qué diferencias ve en la transición de usted a sus hijos? ¿Cómo prepara la continuidad?

Hoy con mis hijos sucede lo mismo que pasó conmigo. Poco a poco están adquiriendo los conocimientos necesarios para hacerse cargo de la conducción de la empresa.

Creo que en un futuro, y debido al crecimiento que se ha tenido, la empresa deberá tender al profesionalismo. Si se incorporan muchos familiares a la empresa, se agrandan mucho las estructuras, más de lo necesario, tendiendo a hacerlas poco competitivas.

¿Por qué cree usted que son de los pocos que resistieron la ola compradora de la década pasada?

La bodega fue fundada en 1898, hace 111 años, y de nuestros abuelos fundadores aprendimos la cultura del trabajo y la transferencia de las empresas de padres a hijos.

En los ’90 surgió una gran ola de venta de las empresas argentinas, a la cual la vitivinicultura no estuvo ajena. Tuvimos ofertas muy tentadoras de compra, pero pesó más nuestro amor a la empresa y ser coherentes con el legado de nuestros antepasados, que los valores ofrecidos.

“En el futuro la empresa deberá tender al profesionalismo”

¿Cómo fue la adaptación a la vitivinicultura moderna? Porque ustedes no fueron de sumarse ciegamente a los cambios…

A partir de los años 90 se produjo un gran cambio en el estilo de los vinos argentinos, los que se llamaron “los vinos del nuevo mundo”, que no eran otra cosa que vinos tintos con mayor estructura, color y alto grado alcohólico. También se pusieron de moda los vinos varietales.

Nosotros no cambiamos nuestros vinos “tradicionales”, que han sido exitosos y lo siguen siendo hoy. Vinos de corte o matrimonios de variedades de uva, donde sobresalen las virtudes de cada una de ellas, haciendo que el corte sea homogéneo y siempre igual, año tras año.

Esto es posible porque las uvas provienen de las mismas fincas, año tras año, y sumado al añejamiento en los toneles de roble francés de más de 10.000 litros de capacidad.

¿Cómo se mantiene la comercialización?

Hoy la comercialización sigue creciendo, a pesar de los avatares económicos del país y de la mayor competencia de marcas nuevas.

A mediados de los ’90 comenzamos a comercializar vinos varietales, con nuevas marcas y con estilos de alguna manera más modernos, para competir en los nuevos nichos de mercado que estaban surgiendo.

Así, ahora tenemos dos líneas de vinos varietales 100%: Casona López (Malbec, Cabernet, Merlot, Syrah, Chardonnay y Semillón) y Xero (Malbec, Cabernet y Chardonnay). Todos de viñedos propios, con etiquetas modernas y un estilo distinto a nuestros clásicos de siempre. Pero permanentemente intentamos mantener una muy buena relación precio-calidad.

Por otro lado, hoy más de 10 años después de los cambios y las nuevas tendencias, nuestros vinos, tanto los clásicos como los tradicionales (Montchenot, Chateau Vieux, Rincón Famoso y López) permanecen muy vigentes en el mercado argentino. En todos los casos los vinos que elaboramos son vinos, como muchos dicen hoy, “bebibles”.

Hoy hay cada vez más tecnología aplicada a la elaboración del vino. ¿Cómo mantienen su tradición, sin perder la esencia distintiva y la adaptación a las nuevas tendencias y paladares?

Siempre hemos intentado tener la bodega tecnificada con lo más moderno disponible en el mercado. Desde líneas de fraccionamiento italianas, prensas neumáticas y equipamiento para la elaboración de los vinos de origen francés, equipos para la generación de frío y otros equipos de filtración y estabilización de origen europeo.

Acabamos de comprar y estamos instalando un moderno equipamiento para la filtración final de los vinos antes de su embotellado, de origen italiano, totalmente automatizado, que será el más moderno en Sudamérica. Si bien la tecnología aplicada a la elaboración de los vinos se ha desarrollado mucho, los principios básicos de la elaboración siguen siendo los mismos que en sus inicios. Teniendo una muy buena uva de materia prima, el resto es más sencillo.

Gran parte de nuestros vinos son elaborados con uvas provenientes de nuestros viñedos, lo que nos permite tener un estricto control sobre la uva y la homogeneidad final de los vinos, año tras año, al ser de una misma procedencia.

¿Cuál es el proceso de inversiones que proyectan para su empresa?

En estos momentos en que no se puede ver un horizonte muy claro, las inversiones que se realizan son las que ya están en curso o programadas, y en el futuro analizaremos las nuevas condiciones.

De todas maneras, se están realizando nuevas plantaciones de viñedos y renovando algunas viñas que ya han dejado de producir.

Respecto a la producción, ¿van a seguir consolidando su participación en el mercado interno o tienen pensado crecer un poco más en la exportación de sus vinos? ¿Y respecto a su exitoso champagne?

Por el momento estamos buscando incrementar la participación en los vinos de alta gama, dado que nuestra capacidad de producción esta prácticamente en un límite máximo.

En el mercado de champagne, venimos creciendo año tras año desde hace casi una década. El año pasado agrandamos la línea de los champagnes con uno elaborado con el método champenoise, con la marca “Federico López” brut nature, un producto de alta calidad elaborado con gran preponderancia de Pinot Noir, y que tiene la particularidad de que en lugar de utilizar corcho para su tapado final, se usó una tapa corona como se utiliza durante la fermentación. Toda una innovación en el mercado argentino.

La marca Federico López la estamos utilizado en este champagne y en un vino en memoria de quien fuera creador de nuestros vinos finos y del estilo de nuestros vinos: el “estilo López”.

El cierre se lo dejamos a usted…

Esta frase la utilizamos en nuestros vinos de alta gama, que resume la filosofía y el estilo de los vinos López: “El tiempo y la paciencia dedicados al añejamiento no se lo pedimos a usted, los ponemos nosotros”.

El mercado interno, el consumo y las estrategias

Ustedes son casi la única bodega viva de la época en que el vino era la bebida de mayor consumo en la Argentina, y quizás también la única que destina casi toda su producción al mercado interno. Desde su experiencia y conocimiento, ¿qué se debe hacer para recuperar el consumo?

Hoy nuestra producción se destina en gran medida al mercado interno. Los argentinos tomamos los mejores vinos que se producen en el país, pero en los últimos años, el consumo ha cambiado por “menos cantidad pero de mayor calidad”. Esto implica que debemos superarnos en la elaboración de los vinos, para paladares cada vez más conocedores y exigentes.

Este fenómeno de consumir menos vinos y de mejor calidad ocurre hoy en todos los países productores de vino, como Francia, Italia, España, por lo que la respuesta está en incorporar nuevos consumidores.

¿Cree que la sofisticación y el elitismo en el que entró el mundo del vino puede terminar siendo un arma de doble filo y ahuyentar consumidores más que acercarlos?

El consumidor conoce cada vez más de vinos y se interesa por hacer cursos, degustaciones y aprender cada vez más, pero es responsabilidad de las bodegas hacerle las cosas mas fáciles al consumidor, utilizar términos más simples en la descripción de los mismos. Si en definitiva, “el mejor vino es el que más te gusta”.

Nosotros pregonamos siempre la simpleza en la terminología que utilizamos, en la descripción de los vinos y en las charlas que se realizan. Al complicar el tema sólo se ahuyenta a los consumidores.

Hay una larga discusión sobre que hay un vino para el mercado interno y otro para el exterior. ¿Usted qué opina?

Para el mercado externo se están elaborando vinos con ciertas diferencias respecto del mercado argentino. Se exportan vinos tintos con mayor estructura, color, alto grado alcohólico y algunos maderizados.

El mercado interno busca vinos más armónicos, sin tanta estructura, con menos alcohol y más fáciles de tomar. La ley del péndulo está cambiando y probablemente también cambie en los demás países.

A nuestro entender, muchos vinos se fueron al extremo de concentración y deberán adaptarse a lo que quieren hoy los consumidores, vinos más “bebibles”.

¿Cómo ve la industria vitivinícola en la actualidad, y qué perspectivas le asigna?

La vitivinicultura no está ajena a los mismos vaivenes del resto de las industrias. La inestabilidad del país genera incertidumbre para todas las empresas, los mercados y por ende las inversiones que se realizan.

Hoy en la industria vitivinícola hay muchas nuevas bodegas. En el mercado coexisten unas 3.000 marcas, cuando hace 10 años había sólo unas 500, y las empresas líderes de los distintos segmentos eran 10. El mercado ha cambiado, pero en las épocas de crisis tiende a concentrarse nuevamente.

¿Qué medidas reclamaría en apoyo del sector?

Menor carga impositiva, que podría compensarse con inversiones que realicen las empresas. Mayor libertad de mercado, que los organismos públicos realicen la función de control de la industria, sin tratar de intervenir en los mercados con regulaciones o formando parte de los mismos.

En el gusto argentino

López es sinónimo de vino en la Argentina desde hace más de 100 años. Desde el Vasco Viejo hasta el Montchenot de Susana, los vinos de López son invitados permanentes a las mesas argentinas.

López tiene una capacidad de 40 millones de litros y comercializa casi 15 millones de litros al año de todas sus variedades.

La bodega tiene unos 5.000 clientes en todo el país, y el 90% de su producción se consume en el mercado interno, algo atípico en los esquemas de las nuevas bodegas.

En la bodega abierta en forma permanente al público conviven los viejos y grandes toneles de roble que se usan como el primer día, barricas nuevas y los tanques de acero inoxidable. De esa mezcla de tradición, modernidad, estilo y perseverancia salen los vinos y espumantes que deslumbran.

Extracto Diario Los Andes · 28 de Diciembre de 2008

Por Gabriela Malizia

Diario Los Andes entrevistó a parte de la Familia López. El señor Carlos Alberto junto a sus hijos Carlos y Eduardo comparten la historia y actualidad de la bodega fundada en 1898.

Herencia de sangre y vino

Un linaje, cuatro generaciones y el mismo amor por la actividad y por una empresa que cumplió 110 años de vida. Qué objetivos tiene y cómo es la actualidad de una bodega fundada en 1898.

Un despacho amplio, decorado hermosamente con muebles de estilo e imágenes de época, en el que no falta la luz, ni el montón de papeles de trabajo sobre el escritorio, pero en el que se respira algo de solemnidad.

Allí recibe a Los Andes Carlos Alberto López, nieto del fundador de Bodegas López, don José López Rivas, “el vasquito”, que en 1898 comenzó en el distrito de General Gutiérrez (Maipú) su actividad de viticultor con sus hermanos, en una tierra arrendada, para enviar uvas de vinificación a Buenos Aires.

Junto a él están sus hijos, Carlos y Eduardo, cuarta generación masculina de López que lleva adelante la bodega familiar. El primero es director a cargo de la parte enológica, el segundo está al frente de la comercialización.

Como presidente desde 1995, Carlos Alberto López tiene una ascendencia de gran peso en los destinos de la empresa, y su palabra, vaya que si vale.

Suya, aunque compartida a pleno por sus hijos, es la decisión de conservar, como él dice, "los vinos de estilo López", los clásicos como Montchenot o Federico López que se añejan durante largos años en toneles de roble francés.

Una recorrida por los intrincados túneles subterráneos donde se encuentra la planta de producción de vinos, y la zona de guarda y estiba, donde se destacan enormes toneles de roble, algunos de 1923, dejan en claro algo que Carlos Alberto López señaló al comienzo de la charla. La bodega no utiliza barricas.

"Los franceses dejaron de fabricar toneles después de la guerra del '40, cuando los bosques fueron talados. Los bosques crecen lentamente, por eso Francia fabrica barricas y no toneles ahora.

El tonel es mucho mejor, el intercambio del vino con la madera es más lento y, para nuestros vinos tradicionales eso es ideal", argumenta.

A partir de este comentario, mucho de la charla posterior giraría en torno a los objetivos de López, el público de sus vinos, que parece ser muy fiel, el estilo de los vinos, que se divide en clásico y moderno, los espumantes afamados de la firma, pero sobre todo, a la oposición de López a elaborar lo que él considera vinos "parkerizados".

Se refiere, obviamente, al gurú norteamericano Robert Parker y a su gusto por vinos con mucho cuerpo, especiados y de gran color.

Los vinos añejados en toneles, a diferencia de la moda actual, pierden color, se oxidan y van hacia los tonos teja o ladrillo. También pierden el brío de los vinos jóvenes, y su carnosidad, pero ganan en otras características, muy apreciadas por los tradicionales chateaux franceses, de los cuales López es admirador.

Una fórmula exitosa

Juntos, padre e hijos, viajan por las zonas vitivinícolas del mundo para conocer más y poder comparar, testear y opinar. Les falta ir juntos a Australia, pero Estados Unidos y Europa ya fueron visitados.

Eduardo López menciona que en su último viaje a Italia escuchó de boca de los jóvenes dueños de bodegas que es necesario retomar prácticas del pasado en enología. "En Italia están volviendo a hacer lo que hacían los viejos. Visitamos 13 bodegas líderes y todos coincidían que se habían pasado demasiado de la raya, y acá está pasando lo mismo", asegura.

Sobre este punto, Carlos padre añade que el trabajo con los vinos tradicionales se mantiene, porque las ventas nunca decaen.

"Para nosotros esto es un negocio, si viéramos que nuestros vinos tradicionales no se venden, cambiaríamos, pero hoy estamos en ventas bastante por encima de la media del mercado. Eso sí, si vas a un lugar de esos de moda, no vas a encontrar nuestros vinos. Nosotros estamos en muchos lugares, en el restaurante, en el almacén, en el supermercado, pero no en lugares fashion", comenta con un guiño de complicidad.

Un derrotero diferente

López, pese a que vendió una porción de su parte accionaría, es una de las pocas empresas vitivinícolas de Argentina que ha sobrevivido más de 100 años en manos de un mismo linaje.

Hoy, la firma está dirigida por un directorio, cuyo presidente es Carlos Alberto López, con la vicepresidencia de su hermana Martha López de Naviera.

Los directores son Enrique Naviera, Eduardo López Laurenz (su hijo), Alberto. F. Di Carlo, Jorge Radivoj; el síndico titular es Clemente Alonso Hidalgo.

También hay una gerencia general y cuatro gerencias regionales.

¿Cómo hizo López para sobrevivir sin vender o desguazarse? "Ayudó mucho que mi padre José Federico fuese hijo único. Nosotros somos dos hermanos.

De hecho, el derrotero de la mayoría de las bodegas familiares fue la disolución. "Seguimos juntos por una máxima que me dejó mi padre. Trabajar, trabajar y trabajar. Yo he estado aquí al menos 50 de los 110 años que tiene esta bodega", se enorgullece el presidente de la firma.

Y añade: "Hoy no le debemos nada a nadie, si bien hemos pasado por momentos muy difíciles y tuvimos que endeudarnos. A las crisis las hemos pasado con prudencia y nunca nos enriquecimos. Lo más importante ha sido reinvertir permanentemente, cuidar al cliente, atenderlo bien y darle servicios", resume.

El gran salto fue a partir de 2005, aunque la empresa se preparó modernizando maquinarias e infraestructura a partir de 1995.

Proyección de mercado

A fin de introducirse en nuevos segmentos de mercado, sobre todo para captar el gusto de los más jóvenes, López lanzó en 1994 su primera cosecha de Bodega López Xero, un vino joven con una etiqueta moderna, de varietales malbec y cabernet sauvignon, sumando luego el chardonnay.

En 1998 lanzó al mercado otra línea de varietales, Casona López, una línea compuesta por uvas cabernet sauvignon, merlot, syrah y chardonnay.

Hoy, sumándose a las técnicas modernas, López elabora un espumante con tapa a rosca. Se trata de Federico López, una partida limitada que ha tenido muy buena aceptación en el mercado.

A diferencia de otras bodegas, López no elabora vinos distintos para mercado interno y externo.

Paralelamente, la bodega fue adquiriendo expertise en un negocio paralelo que tiene hoy el vino: el enoturismo.

El éxito adquirido por la empresa en esta área la llevó a invertir más de U$S 1 millón en un Visitor´s Center que estaría terminado en abril del 2009. Se trata de un edificio de dos pisos donde habrá una sala de degustación-bar, un cine, dos baños, una cava para estiba de botellas, una cocina para realizar almuerzos o cenas especiales y un área de venta de vinos y merchandising.

Actualmente, la bodega recibe al año un promedio de 35.000 turistas.

En el lugar también se ha dejado un sitio para exponer las incontables piezas de museo -maquinaria y herramientas antiguas, etiquetas, afiches, botellas, barriles, muebles- que tiene la firma, y que habla a las claras de sus 110 años de historia.

Una particularidad que sólo empresas con tantos años como López tienen, es la cava de vinos antiguos. Un exclusivo rincón donde descansan botellas de vino añejadas, algunas de 1938, muy pocas. En el vestido de la botella se ve el paso del tiempo, y también sus inclemencias. De hecho, algunas etiquetas están más deterioradas que otra por una inundación ocurrida en Mendoza.

Estos vinos no se venden. Sólo están para ser disfrutados por los amigos, en algún cumpleaños que coincide con la cosecha, o en alguna ocasión especial, que merece ser celebrada con lo mejor.

Revista Caras y Caretas · Diciembre 2007

Por Gustavo Baiman

La Argentinidad al vaso

  • Revista Caras y Caretas, Diciembre 2007

En el país hay miles de Carlos López, pero éste no es uno del montón: tiene mil doscientas hectáreas de viñedos en Mendoza y la capacidad de almacenar cuarenta millones de litros de tintos y blancos del más clásico gusto nacional.

Si algún compatriota no tomó alguna vez un Rincón Famoso, un Vasco Viejo o un López, es seguro que en alguna parte del Himno Nacional desafina.

La ecuación sigue así: si sólo tomarlos suma puntos – y tomarlos más, suma más – entonces fabricarlos califica de manera superlativa. Este caso de extrema argentinidad es para Carlos López, dueño de Bodegas López.

El señor López es un bodeguero importante. A su trilogía patriótica de etiquetas le siguen otras marcas como Traful, Xero, Montchenot, Casona López y Chateau Vieux. Por volumen de producción Bodegas López es una de las más grandes del país: almacena 40 millones de litros de vino – así el litro por argentino quedaría garantizado – tiene 1.200 hectáreas de viñedos en la provincia de Mendoza.

Don Carlos habla de su predilección por los vinos clásicos, de mucho color y fuertes, es políticamente correcto para referirse a los gustos más modernos pero es claro que no tienen ninguna posibilidad de ocupar algún lugar en su mesa.

La historia empieza lejos en el tiempo. Carlos es la tercera generación de López que lleva adelante la bodega y ya hay herederos garantizando la cuarta con Carlos y Eduardo, sus hijos. Es el mismo cuadro de casi toda nuestra burguesía: se ve a un inmigrante bajando de un barco a fines del siglo XIX. En este caso hablamos de José López, un andaluz que llegó luego de una plaga que terminó con sus viñedos en España. Una vez instalado movió rápido las piezas y en 1898 ya estaban funcionando sus viñedos en una de las mejores zonas de Mendoza. Gracias a la buena calidad de sus vinos la empresa empezó a crecer y fue incorporando otros viñedos. Tras la muerte de José, a mitad del siglo pasado, el control de la empresa quedó en manos de su único hijo, José Federico. Éste último además de ser recordado como un reconocido gourmert que disfrutaba con sus amigos de la gran cocina y los buenos vinos, fue principalmente quien tecnificó y modernizó la empresa. Y la bodega siguió creciendo. Finalmente llegó el turno de Carlos, el hijo del segundo José, un poco más tradicionalista en cuestión de gustos, que introdujo nuevamente los grandes toneles de roble (de toda su producción casi seis millones se almacenan en toneles y cubas de roble francés de mas de cinco mil litros de capacidad). Más rico, más caro.

Si bien la familia entendía la necesidad de exportar como parte de la estrategia del negocio, el escenario principal de sus acciones estuvo siempre puesto en el mercado interno.

La idea de concentrarse en el mercado nacional no es inocente, no hace falta más que repasar la guía para entender que sólo con los primos dispuestos a comprar, el negocio está asegurado. El resto agradecidos, brindamos: al gran pueblo argentino salud.

Extracto de Diario Los Andes · 19 de noviembre 2006

Por Luis Fermosel / Fotografía: Walter Moreno

Es necesario defender el mercado interno vitivinícola

  • Bodegas L贸pez - Diario Los Andes

Reconoce que en los últimos años la vitivinicultura argentina ha ganado espacios en el mundo, pero se autodefine como un defensor de los vinos "clásicos". Carlos López -70 años- no deja de lado su personalidad inquieta y, después de permanecer durante toda la semana viajando desde Buenos Aires a Rosario y desde allí a Mendoza, nos recibió en su despacho de la Bolsa de Comercio, en la que ocupa la presidencia.

Dice que habla en su carácter de empresario y que nunca incursionó en política. Por eso resulta difícil que se explaye sobre la situación económica actual. Por ese motivo, prefiere hablar de lo que conoce: la vitivinicultura. "De lo demás (de economía) no me pregunte, porque no soy economista ni político", aclara.

- Don Carlos, en vitivinicultura también todo tiempo pasado fue mejor?
- El principio del siglo anterior fue muy duro para la vitivinicultura y para muchas empresas. Pero creo que actualmente también transcurrimos una etapa difícil. Hay una cantidad de leyes y de impuestos que no los complicaban a mi abuelo o a mi padre y hoy sí a nosotros. Hay muchos impuestos que pagar, muchos de ellos distorsivos, como el impuesto al cheque, las retenciones, etc. Pero me resulta difícil establecer los motivos porque empezaríamos a hablar de política económica y yo no soy economista.

- El cambio que se ha producido en la vitivinicultura es profundo?
- Yo respeto todo lo que se hace, aunque mi política siempre ha sido no dejar de hacer lo clásico. Sí he hecho vinos modernos, etiquetas transgresoras para mi, pero dirigidas a un público más joven. Pero defiendo los vinos clásicos, porque los jóvenes también están empezando a probarlos y a adaptarlos.

- Cuando éramos chicos, nuestros padres nos hacían probar en las comidas un poco de vino con soda...
- Sí, pero qué vinos eran. De mucho color, fuertes. Ahora los jóvenes están ingresando al consumo. Pero en mi opinión, sin conocer las cifras del mercado, creo que los vinos clásicos siguen superando a los que hoy se les llama más modernos.

- La aparición de los varietales, fue favorable para la vitivinicultura argentina?
- Los varietales son importantes para reconocer los vinos de los distintos países y compararlos. Es para un público especial. Pero también creo que debe respetarse lo clásico. Estuve recientemente en la Toscana, en Italia, donde se producen los grandes vinos. Y ellos siguen manteniendo los "viejos" toneles para guarda. Nosotros, en nuestra bodega, también los tenemos y el público nos ha respondido, hemos incrementado notablemente las ventas en los últimos años y por eso quizás seguimos siendo tradicionalistas.

- Es importante lo que se ha producido respecto de la implantación de nuevos viñedos?
- Ocurre que todo cambia y a veces cuesta adaptarse. Yo preguntaría cuántos viñedos actualmente hay con menos de cinco hectáreas. Porque la unidad económica es importante. También prácticamente ha desaparecido el contratista, que llegó a ser una institución en Mendoza.
Creo que nosotros debemos defender el mercado interno, que es muy poderoso. Considero también que hay que ocupar las distintas franjas de precios y creo que la vitivinicultura mendocina necesita aún más tecnificación. El enólogo, si cuenta en su bodega con buenos elementos, puede elaborar vinos muy buenos, hasta con uvas que son consideradas de menor valor enológico. Y no todas las bodegas tienen esa tecnología necesaria.

- Cómo ven en el mundo a la vitivinicultura argentina?
- Hoy se ven más vinos argentinos en el mundo. Nos tienen más en cuenta, pero en los niveles altos, porque todavía no llegamos al grueso de los consumidores.

Hay mercados importantes afuera, a los que tenemos que llegar. Como por ejemplo Brasil, que es un mercado muy bueno, pero también muy difícil. Porque la gente allí toma mucha cerveza y también caipirinha. Tenemos que convencerlos de las bondades del vino.

- Está de acuerdo con la zona y la denominación de origen?
- Hay que respetarlas, porque hay muy buenas zonas. Siempre lo han sido. Pero también hay que incorporarles tecnología para hacer muy buenos vinos.

- Está de acuerdo con el ingreso de Neuquén a la vitivinicultura?
- Si tenemos créditos blandos, a treinta años, todos pueden poner una bodega...

- Es beneficioso que se incorporen nuevas zonas?
- Las zonas tienen que adecuarse al mercado. Hay que adaptar la variedad a la zona.

- A qué se debe la irrupción de varietales como el tempranillo, que ganaron mercados en forma llamativa?
- Yo no estoy de acuerdo con la clasificación que hacía el INV años atrás. Hay varietales que estaban clasificadas como B y que eran muy buenas. Teníamos vinos muy buenos, que tenían amplia aceptación en el mercado y que el INV los clasificaba como tintos B.
Siempre en la Argentina hubo buenos varietales. Décadas atrás, Furlotti y Benegas tenías variedades muy buenas. Y creo que los estudios que realizaron Alcalde y Cintas definiendo los varietales de acuerdo con la ampelografía fueron fundamentales.

- Hay que recuperar algún varietal en la Argentina?
- El semillón es una variedad excelente. Lo que pasa es que se tiene el recuerdo de algunos vinos que se vendían en aquellos vasos de vidrio grueso y que tenían un amarillo casi ocre. Eso degradó un poco al semillón, pero es una variedad excelente, que hay que aprovecharla. Tenemos que defenderla y hay que recuperarla. Está tomando muchos adeptos y nosotros la utilizamos mucho. Creo que hay que imponerla y no adoptar modas de algunos varietales, desde afuera, que luego caen

- El público joven se "compra" con los vinos gasificados?
- La realidad marca que la gente comienza probando vinos más abocados o dulces y también los gasificados. Pero después se vuelca hacia los secos. Es una cuestión de mercado.

Extracto de Revista Export Logistique · Número 8 · Año 02

Por Mariano Vidal

Estilo López

  • Bodegas L贸pez - Revista Export Logistique
  • Bodegas L贸pez - Revista Export Logistique
  • Bodegas L贸pez - Revista Export Logistique

Bodegas López representa un caso excepcional dentro de la industria vitivinícola argentina: iniciada hace más de cien años, continúa hoy en manos de la familia fundadora. Dirigida por la tercera y cuarta generación, la bodega mantiene la combinación de prácticas ancestrales con una permanente actualización tecnológica que le otorgan a sus vinos una doble condición de clásicos y modernos a la vez. En este reportaje, realizado en las instalaciones de Maipú, Mendoza, uno de los integrantes de la tradicional familia, Eduardo López, derriba mitos en cuanto a vinos, otorga consejos y certezas a la hora de la consumición y la guarda y analiza el mercado vitivinícola con olfato y paladar de experto. Salud, lectores.

¿Qué se debe tener en cuenta para tomar un vino y para conservarlo? ¿La temperatura? ¿La guarda? ¿No exponerlo, luego de comprarlo, en la cocina, en ambientes cálidos? Y, asimismo, ¿Qué es lo que un vino complejo amerita para poder ser disfrutado de toda su capacidad?

Creo que hay que relacionar al vino con la comida. Uno invita gente a comer a su casa y, aunque prepare algo simple, como un asado, hay que saber establecer una buena relación vino-comida, saber elegir el vino para cada ocasión. El vino le confiere glamour a una comida, al momento, que es algo que hoy se pretende lograr cada vez más.

Para guardar un vino, los consejos son: que el lugar sea lo más oscuro posible, que la temperatura esté dentro de los 18 grados centígrados, que esté acostado para que el corcho esté en contacto con el vino y poder mantener así la humedad del mismo. Son reglas básicas, de ahí la importancia de contar con una vinoteca propia, con temperatura y humedad controladas. Todo forma parte del glamour del vino.

Y, claro, todo esto influye para agasajar al invitado como corresponde. Es importante que el huésped se sienta distinguido al haber sido recibido con un buen vino en un excelente estado de conservación. Hay que saber elegir el vino adecuado. Y esto me hace pensar en los varietales, que antes no se los conocía, y ahora existe una cantidad enorme. El abanico para elegir el vino correcto es cada vez más amplio.

Yo creo que el tema de los Varietales y los vinos de corte es algo muy importante. Muchas veces terminamos confundiendo al consumidor en lo que es un varietal y lo que es un vino de corte. Para Bodegas López, un Varietal es aquel que esta elaborado 100% con una misma variedad, un Malbec o un Cabernet por ejemplo. Entonces, la expresión de ese vino va a ser Malbec, con sus virtudes y defectos propios, pero un Malbec. Esa es la variedad. En los vinos de corte o blends, se busca lograr una buena armonía, un buen matrimonio entre las distintas variedades que se utilizan en la elaboración. Ahí es donde está el arte del enólogo de hacer una buena combinación, de forma de resaltar las mejores cualidades de cada variedad. No hay que confundir vinos varietales con vinos en donde figura la variedad en la etiqueta. La legislación dice que un vino que tiene el 80% de una misma variedad, se puede considerar varietal, pero y el otro 20%, son otras variedades, y en definitiva donde está la diferencia con el vino de corte? Para Bodegas López un varietal es 100% una misma variedad, ahí es donde marcamos la diferencia.

El problema es que hay que saber mucho, porque no es cuestión de andar mezclando cada botella.

No, por supuesto. Cualquier variedad no va con cualquier variedad. Es el arte del enólogo el poder desarrollar un gran vino de corte. La gran mayoría de los vinos que se consumen son vinos de corte. Hoy se está hablando de vinos bivarietales y trivarietales, y donde está la diferencia? Si un vino de corte es aquel donde intervienen dos o más variedades de uva.

El Montchenot de ustedes sigue siendo emblemático, más allá del paso del tiempo.

Nuestro Montchenot sigue siendo el mismo de siempre, porque el concepto de la bodega es: “Si tenemos vinos emblemáticos en los distintos segmentos de precio y que siguen estando vigentes a pesar del paso del tiempo ¿por qué vamos a cambiarlos? ¿Por el mero hecho de que surjan modas o tendencias distintas? Por eso elaboramos vinos dirigidos a esos nuevos segmentos de mercado, vinos diferentes a nuestros clásicos: los varietales. Unos que van mejor con la moda y otros que son los clásicos de siempre y no los cambiamos por más que la moda lleve otra dirección. Nuestros consumidores quieren seguir disfrutando de los mismos vinos, que no se los cambiemos.

¿No le cambiaron el gusto? ¿Siguen manteniendo el mismo?

Partimos de la materia prima que se utiliza en Montchenot desde hace casi 60 años, de donde provienen las uvas, de los mismos viñedos y con la misma antigüedad. Son nuestras fincas, entonces manejamos los rendimientos que queremos para cada variedad que van a ir a elaborar el Blend de Montchenot. Respetamos los tiempos de añejamiento. Hoy estamos comercializando la cosecha 1996, un vino de 10 años y lo venimos manteniendo a rajatabla desde que se originó la marca Montchenot en los años ’50. Mantenemos el estilo de elaboración, y los mismos principios que se han mantenido desde sus inicios. Siempre hay algún detalle que se puede ir mejorando, se incorporan permanentemente nuevas tecnologías, nuevos equipamientos, que hace que podamos lograr cada vez mejores vinos. Cada vez se pone mayor énfasis en los cuidados durante la elaboración y lograr mayor higiene durante todo el proceso. El cliente de Montchenot quiere seguir tomando Montchenot, no quiere que le cambiemos la estructura, el color o el alcohol. Si quiere tomar vinos mas de moda, entonces puede tomar nuestros varietales.

Lo que tiene Bodegas López, es que posee una clientela muy fiel a las distintas marcas. No tiene que gustarle toda la gama de nuestros vinos a una misma persona, porque evidentemente trabajamos con perfiles distintos y productos distintos para cada perfil.

¿Se pudo haber cambiado en algún momento la estructura, la fórmula de Rincón Famoso o sigue siendo el mismo vino de siempre?

Los vinos clásicos nuestros mantienen los conceptos de siempre, no los hemos cambiado. El Rincón Famoso sigue siendo el mismo.

¿Cuándo recomienda tomar un vino? ¿Más cerca de la fecha de salida al mercado o es mejor guardarlo?

Nuestros vinos podes destaparlos en el mismo momento en que los compraste y van a estar listos para consumir. No hace falta guardarlos por un tiempo. Sin embargo, se pueden guardar y que siga evolucionando en la botella.

Cuando se habla que un vino evoluciona en la botella, va cambiando su color, sus aromas, su estructura. Todo va evolucionando. El vino es una materia viva, cambia con el tiempo.

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